lunes, abril 23, 2007

Adiós a Gabo



De cómo superar a García Márquez en el 40º aniversario de su obra cumbre y vivir para contarlo, o la formula mágica para irse de Macondo hacia un lugar mejor.

Seguramente hay muchos entre la creciente población lectora que consideran a Gabriel García Márquez cómo un autor prioritario en las bibliotecas caseras y la mente del corriente literario colombiano. Es verdad que el Nóbel les ha enseñado mucho a los que superan el promedio colombiano de lectura de un (1) libro mensual, le debemos el realismo mágico, la ironía y la visión tropical de la cotidianidad.

Pero más allá de estas verdades incuestionables: ¿Es García Márquez realmente necesario para la continuidad de la literatura en el país? Esta pregunta, en el momento del lanzamiento de una hermosa edición de aniversario de Cien años de soledad, esta vez de parte de la Real Academia de la Lengua.

Sin embargo, son bastantes los que están hasta el cuello de ese libro y su autor. Es que acaso ese esfuerzo de vanagloriar por enésima vez a Gabo, ¿no podía ser canalizado hacia la nueva generación de autores? Estamos en un país “gabizado” y se le rinden, más tributos de lo necesario a un autor que ya ni vive en su patria y prefirió el refugio en México. La falta de pertenencia se deja ver en un artículo que en 2001 la escritora cubana Zoe Valdés publicó en el diario español El País, en que critica su insolidaridad con los latinoamericanos, al preocuparse tan solo por las restricciones que les fueron impuestos para la entrada a la Unión Europea y no por los problemas graves de Latinoamérica

Es hora de que los autores nuevos -Mendoza, Gamboa, Ospina, Montt, y muchos otros que se omiten por falta de espacio, pero no de méritos- den un nuevo aire a la literatura criolla, por lo menos en los momentos en que nuestro Nóbel sufre de estreñimiento creativo, para no quedarnos atrás con respecto los estilos ni a las tendencias que los escritores del mundo aplican sin contemplaciones.

Si un país se ve reflejado en su literatura, entonces el país que Gabo escribe ya no es el que ve, ni siquiera sigue siendo parecido al de hace 40 años. Lo que se necesita es un reflejo de nuestras realidades, nuestros problemas, nuestra interacción con el mundo. La cotidianidad evolucionada. Esas son las exigencias para el presente, no más trópico macondiano, que de eso ya queda muy poco; el creciente aunque desordenado fenómeno urbanizador al que se está sometiendo todo el territorio nacional deja poco a la ingenua imaginación de un coronel de la Guerra de los Mil Días que sigue esperando, impasible y con la miseria tomándolo del cuello, una pensión de guerra que jamás le llegará.

Nada de esto debe ser entendido, obviamente, cómo un ataque directo a tan insigne escritor, no. Si quieren comprobarlo por ustedes mismos, vean en su interior –o en su biblioteca- y cuenten los libros de García Márquez que se amontonan en los anaqueles como asumiendo el papel de decanos o viejos catedráticos en un aula llena de imberbes libritos.

Si permanecemos con esa actitud dogmática de revestir de un aura de intocable al viejo maestro, no llegaremos a ningún lado y solo ocasionaremos una renovación cíclica del estilo macondiano o algo diferente, cómo las declaraciones que dio en el Primer Congreso de la lengua en Zacatecas, en el que dejó patente su rechazo a la ortografía clásica, aduciendo que el español debía eliminar las fronteras y dejar la tiranía que oprimía a los hispanohablantes; cosa a la que se opuso Vargas Llosa calificándolo de “irreverencia” y “desplante”.

Si usted, querido lector, es escritor, o sueña con serlo, pues no espere más, póngase a escribir una obra que cambie el panorama de los escritores criollos y luego busque insistentemente a un editor que acepte publicarle su novela, cuento, poemario o sea lo que sea que tenga a su disposición crear; quién sabe, a lo mejor es usted o un amigo suyo lo que tanto se necesita, otro best seller que distraiga tanta atención de Gabo con una propuesta diferente y totalmente refrescante y que termine dando autógrafos sin parar en alguna de las futuras ferias del libro de Bogotá y logre que terminemos hablando de usted como la nueva panacea, o que, por el contrario nos tenga ya hartos y escribiendo algo cómo esto en un futuro, pero a la vez contentos de haber superado el modelo semi-dictatorial de Gabo.

lunes, abril 16, 2007

A imagen y semejanza...

Este es el secreto detrás del éxito de la saga monopolista de Microsoft... y ahora que ya lo saben, únanse al combate contra la "amigable" corporación.

Usen software libre, dénse la oportunidad. Porque lo bueno no tiene que costar una fortuna.

miércoles, abril 11, 2007

Dementia en clase


Sigo sentado. Ya no recuerdo en qué instante llegué hasta aquí, mierda, si tan solo pudiera comerme esa chocolatina de la forma más insolente, enfrente de ese tedioso auditorio y mostrarles mi orgasmo sensorial. Lo bueno es que habla de ética, algo que, contrario al resto de mis vicios necesito y no tengo, aunque sé que no la quiero y el mundo no sucumbirá si no me entero de ella.

Soy el único; el resto de mis compañeros parecen rumiar exitosamente el pseudodiscurso que no se dónde llegará. El monólogo va montado sobre el trillado lomo de la responsablidad. ¿Y a mi qué me importa? soy lo suficientemente responsable cómo para no dejarme morir, pero no para las trivialidades que debo escuchar y sufrir todos los días, cómo si madrugar y sentirme vivo no fuera suficiente tortura. Risas pendejas... ¡se ríen por ni mierda! ¡De esta porquería!

Menos mal que sé le está acabando el tiempo a este pobre tipo, hasta lo compadezco, patético, con un saco que estoy seguro, es prestado; y sus mangas, desproporcionadamente anchas. Ya me lo imagino siendo llevado y traído sin la menor resistencia por un par de enfermeros calvos, de uniforme blanco impecable, por los pasillos del campus...

jueves, marzo 22, 2007

Una solución antihigiénica


Para aquellos días en los que las manzanas se antojan arenosas y agrias al paladar.


La sangre corría libremente por su contorno, cubriendo de carmesí su piel con su húmedo abrazo. Ella sólo atinaba a observar sin quejido alguno el frío metal del cuchillo de caza y cómo éste desaparecía dentro de su vientre, justo en el lugar más doloroso, la franja limítrofe entre la ombliguera raída y la cintura del jean barato de San Victorino.

Adolfo, por su parte no salía de su estupefacción, por fín lo había hecho, despues de rumiar esta sencilla acción un año tras otro; estaba todo consumado. Encendió un cigarrillo y se dedicó a observar cómo ella se alejaba.

Su cuerpo seguía allí, bajo volutas de humo que olían a ginebra. Fué al baño y cagó, en su mente seguía escuchándola. Su madre, en calzoncillos de su papá apareció masticando un salchichón. Le preguntó quien era la muerta en la sala. Él, mientras pujaba y sin haber cerrado la puerta del baño le respondió con un "No le importa".

Entró el cadáver al baño y con el mismo cuchillo y un machete que encontró detrás de la cisterna la fué picando y jalando de la cadena se libraba de las pruebas que podían inculparlo. Cuando iba por la cintura dejando un olor apestoso en las baldosas blancas del baño, el retrete se tapó; las heces y los pedacitos del cuerpo rebosaron y expulsaron todo el hedor sobre el medio cadáver y sus pies.

Era extraño porque sin saber de donde salían cantidades absurdas de agua que inundaban el baño mientras el hedor y la suciedad escapaban por debajo de la puerta. Dos golpes. -¡Hijueputa! ¿Para qué me tapa el baño?- gritó su esposa.

sábado, marzo 17, 2007

viernes, marzo 16, 2007

Terrorismo informático o censura disfrazada


Hace unos pocos días me enteré de la pésima obra de un hacker en los blogs Coprofilia Letras Ignoradas y Bizarro City. Este experto informático procedió a sabotearlos y dejarlos cómo muestra de la cruenta amenaza contra la libertad de expresión de los sites colombianos (Para ver: www.coprofilia.blogspot.com - www.bizarrocity.blogspot.com). Lo preocupante en esta situación de alerta roja permanente entre los bloggers es que el autor además de decirse paramilitar -como se pudo ver en algunos blogs- suplante a un usuario que dice no ser el responsable y que toda la situación se convierta en una prolongación electrónica de la guerra sin cuartel que el país ha vivido los últimos 40 años.


Me parece lamentable que una persona o personas sin conciencia social ni de libertad de expresión se hayan medido a cometer estos actos de la más alta intolerancia en un momento en el cual lo que más necesitamos es de la sana convivencia. Veo estos actos de pseudoterrorismo informático cómo un retorno a la Guerra de los Mil Días, al Bogotazo o al Estatuto de Seguridad del periodo Turbay, en donde lo único que importaba era imponer su voz por encima del contrario, silenciándolo con maquiavélicos métodos.


Hago un llamado a todos los bloggers -sin importar hostings, porque nos une la vocación de no quedarnos callados en donde sea- a que se manifiesten su repudio por esta censura tan indeseable, que solo nos fortalecerá frente a los intolerantes y violentos.

jueves, marzo 08, 2007

La banca colombiana: una gran oportunidad


A lo largo de la última década se ha notado el enorme efecto que la llamada globalización tiene en los mercados y en general, en el modus vivendi de las civilizaciones, porque el fenómeno globalizador no se circunscribe a la mera integración económica, sino que ningún aspecto de la cotidianidad, inclusive, escapa a este intento de fraguar una mancomunidad del tamaño del orbe.

Colombia, a la luz de los múltiples tratados suscritos con Estados Unidos –su mayor socio comercial- no se podía, ni mucho menos, quedar atrás, ya que compromisos del calibre del TLC le obligan a asumir el reto de competir de golpe, en un mundo tomado por las ideas neoliberales, pero que no cometió los errores de la “apertura” del presidente César Gaviria a principio de la década de los noventa y que pareció seguir las políticas del famoso Consenso de Washington, ya que, a diferencia de sus vecinos más temperamentales, Colombia ha sido un fiel seguidor y escudero de las políticas monetarias estadounidenses sin importarle mucho las consecuencias a largo plazo en la población y en su economía. Sin embargo, y de manera inexplicable, los resultados no fueron los esperados, esto trajo la consabida protesta y satanización del modelo neoliberal en Colombia.

En la actualidad, y después de años de proteccionismo, el país por fin acepta el reto de liberar las cargas inútiles del Estado y que no lo fueron tanto en tiempos anteriores. A este respecto, me parece apropiado resaltar el proceso de liquidación que se está llevando a cabo en el Instituto de Seguros Sociales (ISS) aun cuando hay ciertas improvisaciones para el apropiado –pero oneroso- gasto de trasladar a los usuarios hacia una EPS en concurso todavía. Después de esta muestra suprema de desprendimiento por parte del Estado colombiano para sanear y reordenar su economía, es posible entender que por fin ha llegado el momento de la bonanza, porque el Estado de deshace de sus joyas de la corona para dedicarse a legislar y fortalecer su presencia. Porque el Estado no debe ser banquero, textilero, asegurador, terrateniente ni en general, nada que le aleje de su objetivo específico de Laissez-faire, laissez-passer. Así la población se muera de hambre por culpa de un gobierno que solo legisla en la oscuridad.

En el mundo financiero se ha podido observar cómo se pone de moda –o de alternativa obligada- la figura de las fusiones y el riesgo compartido, mejor conocido por los expertos como Joint Venture; este fenómeno no ha sido ajeno a Colombia, ya que su popularidad se extiende de manera sorprendente, y no debería ser sorpresivo, ya que las grandes corporaciones acuden a estas figuras para abaratar costos y buscar eficiencia en todos los aspectos posibles. Las corporaciones que llevan a cabo estas por lo general son especializadas en algo en común.

Siguiendo las mencionadas tendencias, para nadie en el mundo de las finanzas ha sido un secreto que la banca mundial no ha sido ajena a este fenómeno, más aún, se ha convertido en protagonista destacado gracias a los fantásticos movimientos que han realizado a lo largo del mundo los que ahora se convierten en colosos financieros; todo esto lo veríamos desde la barrera, al estilo taurino si el enorme flujo de capitales no pasara por Bogotá; sin embargo, cómo en el país se cruzan muchos motivos políticos, estratégicos, militares y financieros, además de un gran potencial económico, es imposible entonces, estar ajeno al ajetreo. Es así cómo las grandes multinacionales posan sus ojos en un sistema económico que recién está saliendo de la coraza proteccionista y casi pueblerina en la cual las empresas convivían de manera tranquila, sin preocuparse por la competencia exterior, sin conocer las modernas técnicas que el nuevo orden económico mundial estaba imponiendo.

En otras palabras, el mercado bursátil y financiero colombiano se encontraba aletargado de manera más acorde con los años 70.

De esta manera, nos encontrábamos hasta hacía 5 años, con unos pocos bancos con más activos intangibles que otra cosa y a los cuales las corporaciones de ahorro y vivienda trataban de hacerles contrapeso sin mucho éxito. La banca no ofrecía un portafolio de servicios sino dos tipos de cuentas, y unos créditos con las más altas tasas de interés. Los bancos hacían lo que querían. No había competencia sólida. No había evolución. Y todo gracias al gobierno de turno.

Sin embargo, las empresas financieras no podrían ser ajenas por siempre a la apertura económica. Si el costo de vida aumentaba o si aumentaba la riqueza y eran requeridas inversiones de alto calibre, no servía una banca que estuviera hecha sobre el modelo casi macroeconómico, con sus cifras tan modestas. De lo anterior no parecían darse cuenta los poderosos “cacaos” del mercado bancario, que preferían fortalecerse internamente sin esperar o prever de alguna manera la futura entrada a gran escala de inversiones y capital. Esto causaba una retención y gran acumulación del capital, que en algún momento debía ser evidente.

En primera instancia, del potencial banquero y financista parecieron darse cuenta los Gilinski, saga de poderosos banqueros y dueños del Banco de Colombia que fueron más ambiciosos que la media colombiana al negociar una fusión con el Banco Industrial Colombiano BIC del Sindicato Antioqueño e iniciar lo que hoy se conoce como Bancolombia (grupo que enfrenta hoy una gran pugna por presuntas malversaciones y por el control accionario). El único mérito fue que los Gilisnki vieron un poco más allá que los otros, en gran parte alimentados por sus experiencias en otros bancos alrededor del mundo.

Aún así, el Grupo Bancolombia (banca de inversión, leasing, renting y banca convencional) no tuvo suficiente y tal vez por eso sumó a sus activos a Conavi, una de las últimas CAV (corporaciones de ahorro y vivienda) de gran tamaño y popularidad y la primera que se tornó en un banco; todo esto para ser un jugador de talla mundial y cotizar en las mejores bolsas del mundo además de la de Bogotá, cómo lo es la de New York.

De inmediato, como impelidos por un resorte invisible, los inversionistas en la banca despertaron sobre los grandes potenciales financieros en Colombia; lo vieron cómo que era: un próspero mercado por desconocer tan flagrantemente el modelo librecambista, por ende, había dinero, y clientela potencial en grandes cantidades. Adicional a esto, Bogotá se convirtió paulatinamente en la ciudad clave para entrar a Latinoamérica con todo tipo de negocios y capitales hacia el resto del continente. Cómo si fuera poco, su cercanía con EE.UU. en términos políticos le obliga a ser el centro de los movimientos tanto políticos cómo monetarios.

Su recién adquirida liberación económica hacía a la banca colombiana semejante a una cotizada virgen que de súbito aparece en el medio. Todos empezaron a cortejarla de múltiples maneras. A este respecto aplican las compras del BBVA español, que se quedó con el Banco Ganadero y el fondo de pensiones Horizonte, ampliando dramáticamente tanto su portafolio cómo su rango de acción y el Banco Santander, quien fuera uno de los primeros extranjeros en llegar gracias a la Ley 50 para poder adquirir Bancoquia.

Así pues, los demás banqueros adquirieron en sus mentes la dimensión del potencial y la premisa de “Todo se vende” una vez que las inversiones extranjeras empezaron a llegar rápidamente, los surafricanos de SABMiller se quedó con Bavaria, la joya de la corona del Grupo Santo Domingo y gracias a esta transacción -que supuso, además, extraños ahorros de impuestos para don Julio Mario- y Sinergy de Brasil se quedó con Avianca al sacarla del Capítulo 11 de la Ley de Quiebras.

Las invasiones a la banca y la economía se consolidan con la venta del Bancafé a Davivienda, que ahora adquiere el poder para competir con los extranjeros de General Electric Money (GE Money, la filial de consumo del titán norteamericano) que van por el control de Colpatria y con el Citibank, que estudia muy seriamente las posibilidades de comprar un banco o conglomerado criollo para irrumpir –o volver- con mucha fuerza en uno de los mercados más dinámicos de América Latina.

Esto nos despeja el panorama general de los movimientos financieros de alto nivel en el país, que está empezando a fortalecerse en cuanto a bolsa y peso financiero se refiere, para poder estar a la altura de la comunidad global de la cual hará parte en el corto plazo (corto, pues las inversiones ni los negocios esperan). Lo único que se espera de todo este ajetreo es que la nación se pueda quedar con unas buenas tajadas de todos estos negocios y que estas redunden en grandes beneficios e inversiones, no solo para pagar la deuda externa –que se convierte en impagable- sino para administrar y distribuir la riqueza de una forma mucho mas equitativa y poder pensar en dejar de ser un país subdesarrollado a mediano plazo, porque si Colombia no se impone retos grandes, y los cumple, no podrá salir del estado de pseudocolonia norteamericana en el que se encuentra y será un jugador de tercer nivel en el gran encuentro globalizador por una comunidad mundial verdaderamente integrada en todos los sentidos.

sábado, febrero 24, 2007

Nuevo símbolo para la gasolina


Esta es la nueva posición que el mundo petrodependiente se ve obligado a asumir por causa de no pensar ni invertir en las energías alternativas con la presteza requerida.

sábado, febrero 17, 2007

Desarrollo de las políticas culturales en América Latina, por Néstor García Canclini


En este texto introductorio a las políticas culturales y sus paradigmas en América Latina, se puede notar la intencionalidad del autor de exponer las principales situaciones con las que son relacionadas la cultura y la política.

Las aparentes contradicciones que conlleva la simbiosis cultura-política quedan patentes en las primeras páginas del texto, en donde de manera sencilla, Vargas Llosa expone la incompatibilidad que ocupa la lectura[1].

Para el autor, las políticas culturales son “El conjunto de intervenciones realizadas por el Estado, las instituciones civiles y los grupos comunitarios organizados a fin de orientar el desarrollo simbólico, satisfacer las necesidades culturales de una población y obtener consenso para un tipo de orden o transformación social”

Es por esta aparente disfuncionalidad entre la terminología política y cultural y las variadas concepciones sobre la cultura latinoamericana que las políticas culturales han cobrado tanta importancia desde que el término fuera acuñado a mediados de, los años 80, y lo que actualmente se conoce como políticas culturales, García Canclini lo percibía cómo un tema que era debatido sin el rigor científico que requería[2]., llegando incluso a retomar la idea de la inexistencia de dichas políticas.

Esta posición no dura mucho, teniendo en cuenta la mención de importantes iniciativas por parte de organizaciones internacionales y ONG’s que empezaron a preocuparse en los cada vez mas abundantes congresos por sacar de la informalidad el tema cultural en los gobiernos y sus diferentes enfoques y, bajo unas investigaciones concretas poder definir las pautas a seguir para que las culturas no permanezcan sepultadas en el olvido burocrático y colectivo, tergiversadas por las especulaciones filosóficas. En síntesis, la rigurosidad científica y el método están siendo empleados en el análisis de las estructuras culturales.

Aún cuando el autor aclara su intencionalidad de la no circunscripción a los programas estatales, es muy difícil esto, sabiendo que los primeros informes y planes culturales son productos de fuentes pseudo oficiales y se centran únicamente en las políticas gubernamentales, obviando el desarrollo y crecimiento de un país por medio del apartado cultural, que ha sido visto cómo un campo para la iniciativa de las industrias culturales masivas.

El análisis de las políticas a seguir en este campo no es solo producto del empirismo trasladado por políticos al papel bajo la fórmula de “política cultural”[3] que, aunque válido cómo punto de partida bastante adecuado (porque demostraba cuando menos cierto esfuerzo estatal por resultar coherente en sus políticas), se quedaba en eso, en un punto inicial, y no se buscaba mucho sentido global y reflexión de los directamente implicados en la cultura y la manera en que esta se integraba a las acciones estatales por medio de vínculos sociales.

La iniciativa a incluir la cultura como uno más en el portafolio gubernamental le correspondió indirectamente al accionar privado, en una especie de neo-conservadurismo, ya que estos (transnacionales, movimientos religiosos y agrupaciones culturales, entre otros) reconocieron primero que los gobiernos, y sin su intervención la necesidad de ahondar en una política cultural concreta y metódica y fomentar una mayor investigación por parte de la iniciativa pública.

En la búsqueda de una visión general del estado sobre las políticas culturales, es inevitable que se pretendan ver los límites de la sociedad nacional, cosa que permitiría, desde luego, delimitar los alcances y la efectividad de los lineamientos a seguir en materia cultural (entendiendo que la cultura no es solo lo que se conoce cómo “alta” cultura, sino cómo el conjunto de convenciones, procesos y signos donde se elaboran la significación de las estructuras sociales que permiten una cosmovisión unificada) así como su democratización.

Tal como menciona García Canclini “Documentar las políticas culturales sigue siendo una tarea indispensable para poder hablar de ellas, o sencillamente para evitar la desmemoria de nuestros pueblos”[4] Este es el motivo principal por el que la cultura y sus políticas no son planteadas de manera posterior, sino que se estructuran en los planes gubernamentales para la cultura y el papel de esta última aporta grandemente a la comprensión del campo socioeconómico al exponer el verdadero sentir de los pueblos que están pasando por los procesos de la modernidad y sus soluciones cómo una alternativa al desarrollo[5] viendo a la cultura desde un enfoque más antropológico.

Sin embargo, todos los esfuerzos encaminados al crecimiento de la cultura se ven seriamente obstaculizados por los graves problemas de desarrollo en las sociedades latinoamericanas, problemas que obligan a pagar deuda externa y créditos exorbitantes y así le quitan fondos a la cultura por la austeridad de gastos que se suele decretar en los gobiernos.

Por estos motivos surgen ciertos paradigmas políticos de la acción cultural como el mecenazgo, que al mejor estilo del renacimiento, busca al artista para la satisfacción personal mas que para enriquecer la cultura; el tradicionalismo patrimonialista, en donde la cultura debe estar construida y concentrada en torno a la “identidad nacional” bajo la interpretación que les es impuesta y cómo no sigan esa interpretación, serán discriminados por actuar en contra de la identidad nacional. Todo individualismo y originalidad se suspenden.

El estatismo popular, por su parte, concentra en la paternalista y heroica visión del Estado como fuente y recipiente de los valores nacionales, que a su vez son cultura, que acogerá la cohesión del pueblo bajo la tutela protectora del estado y su cultura estandarizada; la privatización neoconservadora soltó un poco las riendas de la cultura al hacerlo algo notable y asequible, democratizando sus contenidos, aunque todavía no fuesen para todos; la democratización cultural, que concibe la política cómo un mero programa difusor de la “alta cultura”[6] y la democracia participativa en la cual se invita al acto de consumir la cultura como un bien o servicio, la obra y el sentido subyacente en si mismos no son tan importantes.

Acudimos pues a una inquietante escenario: el de las consolidaciones de las políticas culturales de todo corte en los países latinoamericanos, cuyos gobiernos son mucho mas concientes de la responsabilidad social que conlleva el idear y dirigir políticas culturales que en alguna manera contribuyan al desarrollo de los pueblos y les permitan construir criterio con base en lo que la cultura hace de la población.





[1] Néstor García Canclini, Políticas Culturales en América Latina, México, Grijalbo, 1987, Páginas 13-14.
[2] Íbidem, Página 14 - 15.
[3] Íbidem, Página 18 - 19
[4] Íbidem, Página 22.
[5] Íbidem, Página 23.
[6] Íbidem, Página 46.

viernes, enero 05, 2007

Inaugurada la capital del lado oscuro


Les participo, devoradores de anticensura, de la integración de Censura Oficial a una magna pero pequeña ciudad. Bizarro City se llama y acoge a la belleza de la sordidez como su bandera. Un sitio diferente de la Bogotá de cemento y hoyos viales; un grito en el vacío que tarde o temprano se hará notar.
Así pues, queridos lectores, sin mas preámbulos, les dejo las coordenadas para gusto de sus aterciopelados y finos paladares: www.bizarrocity.blogspot.com

lunes, diciembre 25, 2006

Breves reflexiones post-navideñas

Ahora que -inevitablemente- he sido invadido por el espíritu festivo-comercial de la natividad católica -curioso para un disteo, no?-, y habiendo dejado atrás el empleo que me esclavizó ofreciendo ropa a una marea de idiotas, procedo a escribir unas tonterías que se me ocurrian mientras cavilaba detrás del mostrador mascando un insípido sandwich con la infaltable Coca-Cola.

- ¿Por que demónios me dejé enredar por la mastodóntica maquinaria mercantilista?, acaso fuera como reza una conocidísima canción: ... Trabajar para ganar para comer, para tener la fuerza para volver...

- Me dí cuanta de lo facil que es enredar a los incautos cuando -inútilmente- buscan sentirse bien consigo mismos tras una marca comercial.
- Pude ver el afán de lucro de las compañías y hasta donde pueden llegar -o que tan bajo pueden caer- para obtener los centavos que con tanto esfuerzo reúnen los incautos.
- Noté, no sin preocupación, los grandes esfuerzos que los trabajadores -temporales en su mayoría- hacían para poder vender un simple artículo y cómo se pueden disputar una clientela.
- ¿En que momento el capitalismo devoró una fiesta de semejante magnitud como lo es la natividad? (aún cuando no crea en Dios, la fiesta en sí me parece adecuada)
- ¿Por qué el pueblo es tan ciego y solo responde al afán de endeudarse si saben que Enero es un mes con necesidades mas importantes -colegios, universidades, impuestos, ahorro- que unos simples regalitos que se pueden dar en cualquier otra época?
- ¿Puede la frustración de no recibir un regalo ser tan grande como para llevar al trauma a los niños que esperan a un gordo vestido de peluche rojo y carácter mas bien pervertido que impunemente comete allanamiento de morada por todo el mundo con una bolsa tremendamente sospechosa y supuestamente llena de regalos?
-¿Cómo es que los niños buenos, pero pobres no reciben al susodicho gordo ese en sus humildes hogares ni reciben un solo presente?
- Cuando Santa Claus "vuela" con su trineo y sus renos propulsores (!), ¿No pone en peligro el ya de por si, denso tráfico aéreo? ¿Siquiera es visto por los controladores en los radares de los aeropuertos? ¿Si es visto, no corre el riesgo de ser derribado por aviones caza de todas las fuerzas aéreas del mundo? (porque lo pueden confundir con un OVNI o una avioneta llena de cocaína que vuela bajo para evitar ser detectada).
Con esto concluyo mi inocente y sana refexión, y me retiro, no sin antes desearles a todos los lectores que ojalá se hayan atorado con pavo, alcohol, cosas inútiles y sexo gratuito en estas fiestas de diciembre, que nos dan la muy valiosa oportunidad de olvidar nuestras diferencias, nuestros prejuicios, nuestra decencia, nuestra dignidad, etc...
Hasta pronto.

sábado, noviembre 25, 2006

Head of State

Ya no hacen las dictaduras como antes... después de leer 1984, ví una dictadura omnipresente y sin cabeza visible, en pocas palabras, invulnerable, y por lo tanto deja de ser interesante hasta la oposición misma, su némesis.
Se pierde el equilibrio, ¿no creen?

viernes, noviembre 24, 2006

George Orwell's "1984"

Sería una postura bastante irresponsable considerar este libro de Orwell sin haberlo leído a conciencia como una obra de ficción. 1984 plantea un serio problema que no ha sido planteado claramente: el poder del Estado y sus límites frente a la libertad individual; ese mismo poder coactivo y represivo que la historia ha resguardado con Adolfo Hitler como su mayor exponente, ya que pretendía que nada estuviese por fuera del ordenamiento del III Reich, que colmaría las expectativas y necesidades de todos sus habitantes.

Orwell se atreve a llevar el poder y la individualidad más allá de esos límites.

La visión del autor sobre el futuro del mundo moderno es del mismo corte que Aldous Huxley, Lewis Carroll, Ray Bradbury, Swift, Defoe y Wells en las épocas de sus escritos mas famosos y apocalípticos.
El personaje principal, Winston Smith, debe ser partícipe de un sistema en el cual nada es producto de una decisión personal, un sistema pseudo socialista que no deja de permanecer en estado de guerra y que sume a sus ciudadanos en el letargo mas absurdo humanamente posible gracias a la figura de poder paternalista por excelencia: El Gran Hermano.

Regular los mas íntimos hábitos de ejercicio del poder, como lo son la reflexión y la opinión es para Orwell la nueva forma de participación, retomando el peor estilo de panem et circenses de la época romana. Todo esto y mas es lo que simboliza en Gran Hermano, figura omnipresente y celosa vigilante de la intencionalidad humana que parece haber aprendido que la revolución empieza por la individualidad y el poder de autodeterminación de cada uno de los habitantes de Oceanía.

Es por los aspectos anteriores que en 1984 se plantea un escenario post apocalíptico que sería el deleite de cualquier dictador del siglo XX: control absoluto de las conductas de los habitantes, creación de falsas necesidades y sucedáneos del bienestar común para encauzar a sus habitantes acerca de la obediencia.

En este escenario, el Gran Hermano surge como una poderosa figura que monopoliza las esperanzas de las personas: un salvador, el amigo incondicional que protege a cambio de una obediencia perfecta por parte de sus protegidos. Pero no solo la obediencia es suficiente para satisfacer ni asegurar la “protección”; también se busca reducir al hombre a su mínima expresión, en un alarde increíble de poder, le removerán al hombre su condición de humano y persona para convertirlo en una mera herramienta que, dicho sea de paso, también es accesoria. O’Brien lo expresaba de una cruda manera, diciendo que no era suficiente la obediencia y el amor hacia el sistema, también era necesario hacer sentir dolor, ya que mediante el sufrimiento del doblegado, se aseguraba una victoria sobre la mente, dejando a un lado todo orgullo posible en la víctima, casi hasta hacerlo desaparecer de su mente.

La mayor expresión de poder sobre el hombre, su conciencia y sus ideales aparece con la siguiente analogía, también expresada por el susodicho miembro del Partido Interior a Winston: “Imagina una bota presionando con fuerza un rostro humano, para siempre”.

El poder del que goza el Gobierno de Oceanía es inconmensurable. Han logrado remover toda autonomía y libertad de sus habitantes, que gustosos han accedido, en pos de una supuesta armonía, aun cuando tanto en el libro como en la película es evidente la miseria en la que se encuentran sus habitantes. Le han dado a Ingsoc y al Gran Hermano el radio de acción necesario para manipular todo, incluso el pasado, con el fin de mantener el poder; pero no solo por las ventajas absolutistas que este ofrece, sino por el goce mismo del poder. Esta arrogancia alimenta su poder como victimarios y los conlleva a los primeros pasos para su superioridad mental y física: dominar la naturaleza por completo, así como el tiempo, y todo concepto que se asocie a este, dejándolo como un prerrogativa exclusiva de Ingsoc; de ahí que sean capaces de adoctrinar de una manera casi hitleriana a la población hasta que no sen capaces de pensar por si mismos, recordar ni discernir para ejercer la libertad que los puede levar a desplazar al Ingsoc. Lo expresa perfectamente el lema del partido que decora el Ministerio de la Verdad:

LA GUERRA ES LA PAZ
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA

Es fácilmente deducible, al menos en el caso de la Franja Aérea 1 (lo que solía conocerse como Inglaterra) el aspecto de campo de concentración que ofrece a sus habitantes, desde los uniformes del partido (ya sea del Interior como del Exterior), el aislamiento casi total del resto del mundo al que la población se ve sometida, el ambiente de guerra permanente (no importa si la guerra es contra Asia Oriental o contra Eurasia, ni siquiera si son aliados un día y enemigos el siguiente, en clara demostración del evidente montaje que ha sido construido y que, paradójicamente no ve la población) y la miseria hacen recrear, por un momento, un campo de concentración nazi y su construcción física y política de panóptico, validando todas las experiencias de Víctor Frankl en Auschwitz dando pie a la supervivencia por medio de la auto motivación interna aferrándose a los aspectos buenos que lo circundan (Logoterapia; véase El hombre en busca del sentido) para poder sobrevivir y no enloquecer o perder la compostura, y de paso, la vida.

En el caso del protagonista, Winston, sus anclajes a tierra parecen hacerse mas ligeros con la llegada de Julia, la mujer que le ayudará a vivir una vida fuera del ordenamiento jurídico estricto y carcelario de Londres y lo ayudará a desafiar al sistema, aun sabiendo que es totalmente inútil, compartiendo con el trozos de lo que podría ser llamado como libertad, al comer por primera vez café real, con azúcar y un pan blanco, un lujo en esos días de pan negro, sacarina, ginebra y café de la Victoria; además de poder tener sexo son los complejos que el partido querría indultarle a esta función tanto placentera como natural y lógica. Otra parte de esa libertar que Julia le diera a conocer a Winston es el amor que entre ellos surge y que va mas allá del sexo aparentemente retratado en el libro. Este amor les permite tenerse el uno al otro, fundir sus convicciones y simplemente, ser mas fuertes y traicionar al Partido y al sistema desde lo mas profundo de sus mentes, en una flagrante demostración del llamado crimental uno de los primordiales objetivos de la Policía del Pensamiento que los captura durante su último abrazo.

El Partido había tenido relativo éxito en las intenciones de reducir el matrimonio y el sexo a un mero deber con el partido, que constantemente buscaba nuevas adhesiones, de esta manera no solo el ser humano era despersonalizado, sino el sexo era desterrado del poderoso imaginario humano como un asunto placentero, la misión se centraba en producir pequeños Espías y funcionarios para los partidos Interior y Exterior. Incluso, el orgasmo estaba en los planes de erradicación total de la mente humana, como si se exterminara una alimaña molesta.

El mayor desafío a afrontar por Winston no era controlar su mente, por miedo a la Policía del Pensamiento, tampoco lo era aparentar la actitud correcta frente a la telepantalla por donde el Gran Hermano le observaba, ni tolerar a los Parsons ni a Syme, ni la horrorosa por demás ginebra de la Victoria. Lo único que no podía traicionar después de Julia es la escritura de su diario y su actitud conciente de doblepensar acerca de la realidad que le rodeaba, que también está consignado en el hermoso cuaderno papel crema que era marcado a escondidas de la enorme telepantalla como una manifestación de la conciencia y del doblepensar que ejercía a costa de la obediencia al partido, era una manifestación de la inteligencia por encima de la fuerza y pasando los filtros de la mentira, como un mensaje para una posteridad que muy posiblemente no exista. Es solamente un mensaje en una botella al futuro con mas posibilidades de caer en el “agujero de la memoria” que de ser rescatado por alguien como el.

Sin embargo, el Estado tiene un punto contra el que ni Julia ni Winston pueden hacer nada: el miedo total, el pánico, la habitación 101. No la muerte, contra la que la infeliz pareja estaba curada, sino con el miedo al dolor de la agonía, la proximidad de la muerte, porque esta sería un descanso; en palabras de Winston: el dolor físico es lo peor, mas allá que la misma muerte.

Orwell da un campanazo de alerta acerca de los extremos en 1984, el totalitarismo es posible y en algunos pocos casos, viable, pero no se debe caer en ese extremo de aplastar a la humanidad, porque si se presiona a un animal acorralado, peleará sin miedo hasta la muerte y hasta provocándosela. Así demostraría que no hay, en un ser humano nada más alto que los ideales y el poder.

jueves, noviembre 09, 2006

martes, noviembre 07, 2006

La nativiszación de octubre

Todos los que alguna vez fuimos niños, solíamos esperar con variados tipos de ansiedad, el mes oscuro y el Halloween, día y noche para ponerse la máscara que más nos convenía -a los adultos también- y salir a pedir dulces, pensar en espantos y simplemente pasarla bueno antes de que llegase el caos acaramelado de la navidad.
Todo esto ha quedado paulatinamente relegado... Aunque bien es cierto que todos crecimos y que cuando se crece, el tiempo parece pasar mas rápido, no hay excusa para que de repente, no bien el mes de octubre lleve una semana en su haber, ¡nos haya invadido el mes de la oscuridad todo el merchandising de la maldita navidad!
Es el colmo que, antes de ver anaqueles llenos de disfraces y un lárgo etcétera, -que como mencioné, no duran una semana- vea toda una suerte de papás noel de sonrisa típica de un pedofílico en acción profanando dos meses antes de tiempo un espacio que no le corresponde.
Personalmente, debo añadir, no me gusta ese movimiento de nativiszación, ya que al caer mi onomástico -cumpleaños para los neófitos- en plena mitad de octubre, me toca ver la agonía de el mes que más he esperado junto con su espíritu y que mi cumpleaños se vea arruinado por tanto arbol de navidad en promoción, junto con tantos otros accesorios y pesebres; en pocas palabras, siento que cumplo en diciembre... ¡Y eso que no han dejado vivir a noviembre! Es por este motivo que apoyo los Vlogs de Paro Diario -www.parodiario.tv- contra la invasión pre-decembrina.
Malditos sean los de mercadeo de los comercios que aconsejan adelantar la navidad solo para ganar unos centavos más... Desde aquí los denuncio a quienesquiera que sean para que se disculpen con los niños y se presenten ante las autoridaes por fraude agravado, porque el Día de Brujas ha pasado a ser un par de horas de trámite en una noche que ya ni se celebra; tanto así que hasta a los mismos infantes les da pena y pereza eso de disfrazarse y pedir dulces, a ver, ¿donde carajos está el espíritu?
Solo falta que en un arranque de estupidez máxima, a los capitalistas estúpidos les brote la insana idea de alargar la época del maldito y sospechoso bonachón y sus dementes renos hasta feberero como ya se empieza a notar, por ejemplo, en las casas que dejan sus adornos de luces puestos hasta finales de enero... Incluso, no faltará el nostálgico que se arregle para dejar estas lucecitas pendejas hasta la próxima navidad, sin reproche por parte de la sociedad civil.
Señoras y señores, volvamos las cosas a su justa proporción: un mes de brujas que realmente dure todo octubre y una navidad que sea únicamente desde el Día de las Velitas hasta el 31 de diciembre -mejor conocido como Año Nuevo-. No más ni menos, todo en su justa proporción, y ya verán los resultados de tan sensata decisión, no dejemos que el comercio nos unte los sentidos de tan estúpida parafernalia pre-navideña que tanto mal hace incluso, a las billeteras.
Dejemos vivir a octubre, dejemos que las calaveras, las calabazas, los disfraces, los paseos por el Cementerio Central, los muertos y el susto ocupen el lugar y tiempo que se merecen, para aterrizarnos de vez en cuando y saber que no todas nuestras navidades serán eternas y que no siempre hay un lado optimista y rosa en la vida, porque tambien está la muerte, que se resiste a ser olvidada y relegada -con permiso de todos los muertos diarios del país-, ademas, es mejor ponerse una máscara real pero honesta en octubre, que lucir una falsa y de hipocresía en una navidad.
P.S.: Lamento no poder anexar la imagen preparada, pero Blogger adolece de varios desperfectos e incapacidaes para subir una simple foto; así que ésta será incluida aparte en una entrada posterior.

lunes, octubre 30, 2006

domingo, octubre 29, 2006

Una máquina de escribir a la luz de la luna llena

La luna se cierne sobre mi envejecida y abandonada humanidad con un baño de luz que a estas alturas de la vida no se si me parece lo suficientemente saludable, sin embargo, debo de haber sufrido un ataque de demencia senil o esas cosas que les dan a los que desafortunadamente llegan a mi edad sin haber tenido la cobarde valentía de disponer la fecha final bien sea con una cápsula de cianuro o con un arma de fuego, tal como Hemingway lo hiciera sin recato alguno. Si, debo de estar senil por andar sacando este portátil tan solo por el placer de escribir estas tonterías a la vista de Selene.

El único que no le restó importancia por haber llegado a este mundo en el mes negro fui yo, convencido en mi poca sana juventud de mi poco menos que miserable destino: no sería un escritor, no sería un artista, y estaba inseguro de lo que me deparaba en este planeta. “Naciste para grandes cosas”, repetían sin cesar los que me conocían, y yo, como siempre, escéptico no me cansaba de decir que no llegaría sino hasta donde el cerebro me diera. Para muchos, lo había logrado, había superado las expectativas, pero eso no me importó mucho… al fin y al cabo, ¿En que me haría diferente? Por eso, desde donde puedo recordar, me veo a mi mismo huyendo de los demás, de esos grupitos de mas de 3 personas que me hacían sentir excepcionalmente miserable y que lo siguieron haciendo hasta bien entrada mi adolescencia, que fuese marcada por una deliciosa tendencia a ser un asocial comedor compulsivo…

Nunca pensaría que de todas formas, tuve todo lo que materialmente pude desear, tanto así, que no contento con forrarme en plata de orígenes non sanctos, decidí gastarla en los placeres bacanales ante la clarísima inexistencia de un dos con el cual redimirme. Ni falta que hiciera, para eso me ayudaron las mujeres, a redimirme por medio de sus encantos, de los cuales siempre ha sido un prisionero.

Del amor, sin embargo, diré poco, pues solo lo he visto una vez, durante 5 años de corrido compartidos con la mujer de mi vida, la única que, me ha hecho sentir eso que el idiota llama felicidad: sin sexo y sin grandes ataduras, me envolvió de tal manera que logre retenerla hasta el que será el fin de mis días, si no es en esta casa mohosa, entonces será en un accidente de tráfico o cagando el hígado, así como Bukowski. A cambo solo pide una fidelidad que no es ciega, ya que en los entretiempos de nuestra intimidad, me follaba a cuanta fémina estuviese presta a dejarme caer entre sus piernas de ángel y poder irme con la conciencia tranquila y unos gramos menos de peso hasta mi casa.

Creo que, contradiciendo todos los cánones de la posmodernidad cibernética que me aplasta por completo, es más cómodo estar al frente de una máquina de escribir, durante la medianoche, desafiando el inclemente frío y admirando la luna como un pendejo, o como aquel ratón que no dejaba de mirarla y soñar con ella, pensando que era de queso. Para mí siempre será de plata.

No debería estar escribiendo esto, sabiendo que será una suerte inmerecida si llegara a haber otros pares de pupilas, que atentas o por obligación recorren los contornos de mis inermes pensamientos como si fuesen la silueta de una mujer desnuda en la playa de San Luis a las tres de la tarde; de todas maneras pondré en este escrito mis inconfesables delitos, sin importar lo que pase ya; además se mis incontables adulterios, fui un alcohólico tardío y un mal padre, a diferencia de los míos, que fueron, sin lugar a dudas, parte importante de los pocos tesoros que no he derrochado en mi vida; conductor temerario, soy curable indirecto de un millar de accidentes, todo por satisfacer mi egoísmo, nacido a su vez, del amor que le dispensaron al primer hijo de mi madre.

Estoy solo, si, pero en una soledad que los demás juzgarían como todo lo contrario, aun así he sentido la cómoda rasquiña de la conformidad, pues dejé de buscar mas compañía que la de una mujer cuando me di cuenta de que mis amigos se iban muriendo por pendejos o me abandonaban, uno tras otro y yo, al calor de los libros que maliciosamente acumulé durante lustros sin que me importara un carajo lo que pasara.

Bastante lejos veo los días en que nací, esos dementes años 80, que pasaron sin pena ni gloria para mí, tal como si fuese una Italia ’90 que jamás vi. En mi niñez, los carros fueron mi refugio y de ahí no salí ya jamás. Como periodista, lo poco que he hecho es mantener un blog que con el paso del tiempo se había convertido en un gigantesco ente independiente que, sin embargo, amenaza con tragarse al centenario “El Tiempo” diario de gamonales. Solo por eso, he tenido que esquivar mas balas de las que hubiera podido recibir en Irak de la primera década del siglo XXI.

Si he tomado malas decisiones… como la de casarme por amor y lo que es peor, por la iglesia, a la cual renuncié y golpeé de tal manera como no lo fuese golpeada la doctrina nazi que admiré en mi juventud por su estricto y atrayente código. Malas decisiones, como la de vivir únicamente de esta máquina de escribir con cable llamada computador o la de seguir corriendo, ganando carreras, destrozando autos y rompiéndome huesos hasta hace muy poco tiempo; solo se que de repetir la experiencia de esta vida, la volvería a vivir con muy pocos cambios, pero el resto incólume.

Ya la luna se está desapareciendo de mi vista, y un intenso frío me recorre, dejaré de escribir, pues siento el cuerpo pesado. Espero volver a ver otro monótono día y que mis miedos no se estén haciendo realidad.

miércoles, octubre 25, 2006

La inutilidad de los héroes

A lo largo de la historia el imaginario colectivo histórico-mundial se ha labrado una fuerte imagen de los personajes conocidos como héroes. Personajes valerosos, con una hombría rebosante con una característica que denota fortaleza, no siempre física, ya que los hay cerebrales y pasionales, con porte y viril y protagonista de hazañas épicas, un hombre (o mujer) que solo es superado por los dioses.

Sabiendo esto, cabe preguntarse, si su categoría no se extiende a los personajes que en la historia han luchado solos, contra lo imposible, o hacia algo bastante ilógico. La predisposición del ser humano es a conservar su vida o estatus en términos prácticos cuando se avecina cualquier amenaza que ponga en peligro desestabilizante su habitus, capital cultural, distinción o modus vivendi.

Dicho esto, cabría pensar acerca de la naturaleza de la motivación de los héroes: ¿Lo fueron por venganza? ¿Por justicia social? ¿Presionados por el instinto de supervivencia? Estas preguntas son bastante comunes para designar las características iniciales de un individuo con un asombroso desprendimiento social, casi suicida, y que parece sentir un enorme sentido del deber.

Ninguna postura explica casos como el del hombrecillo que “valientemente” se atravesó en el camino de los tanques chinos en Tiannanmen, o el de los guerreros de las Termópilas, que se enfrentaron con millares de sus enemigos sin importarles si sus propias vidas eran cegadas o, para no ir mas lejos, los casos de muchos colombianos que deben laborar en el nada envidiable ambiente de una guerra que, encendida por algo tan fatuo como las convicciones y los “altos” ideales humanos hace salir lo peor y mas angustioso de la calidad humana: el miedo.

Lo que la historia, y los imaginarios colectivos mencionados anteriormente omiten –tal vez intencionalmente- es que los llamados “héroes” hayan sido movidos por ese mezquino y a veces bendito sentimiento que es el temor, el miedo a sufrir unas consecuencias de unos actos aún mas temidos, que en su gran mayoría no son culpa del pobre “héroe”. En pocas y castizas palabras: el héroe es un “sapo”.

Pondré un muy torpe pero útil ejemplo de la anterior afirmación: siendo que en una posición de pánico o miedo, a los humanos se les olvida cualquier tipo de plan, o protección, teniendo en su instinto animal solo el de correr a buen recaudo, sin detenerse a pensar –lo que menos se hace durante el pánico- en sus semejantes a menos que sean sus familiares mas inmediatos, sin embargo, suele suceder que ente los rezagados que huyen desesperadamente, quedan uno o mas individuos que presa del terror o del asombro no corren en desbandada; de ese minúsculo grupo, algunos reaccionan a tiempo y, saliendo de su catalepsia, buscan la primera salida disponible. Eso nos deja con un remanente de personas que siguen estando asombradas por los eventos, mientras tanto, por unos instantes, en su cerebro re atropellan varias sensaciones entre las que se cuentan el asombro, la incredulidad, el miedo –que permanece como sensación de fondo sobre la que los demás actúan- y la búsqueda de insólitas y desesperadas soluciones que vienen seguidas de una clara resignación a lo que tenga que acontecer; entonces, se arman de cualquier recurso y sin mas salida, afrontan o tratan de lidiar con el problema que se cierne sobre los que quedan. El punto es que el “héroe” está hecho de una sola eventualidad que aunque parece evidente, no lo es a simple vista: el héroe no tuvo tiempo de huir; es aquél que no encontró otra solución más allá de pelear, así fuera por una causa perdida, pero toma esa decisión en vista de la imposibilidad de su escape o salvación inmediata, esperando a cambio, solamente, no haber ofrendado -¿o regalado?- su existencia en balde, por un ideal vano o mentiroso.

Después de ser conjurado el peligro, cuando todo regresa a su cómoda estabilidad original, el “héroe” es ensalzado por su prójimo, que lo postula como un ejemplo de valor y coraje para las generaciones venideras, un modelo de compromiso para los adultos y un protector del orden establecido o la sociedad. Todo esto en un paquete que se me antoja de lo mas paternalista posible -¿no se les asemeja a cierto Presidente Uribe?-; es expuesto así para capitalizar su parálisis inicial y mostrarlo como el salvador, como el artífice del máximo sacrificio; y si falleció en el proceso, cuanto mejor, pues no hay nada que conduela mas a una masa estúpida que el hecho de dar su vida para que la de los demás no corra peligro. Sin embargo, es una figura de cohesión social necesaria para crear una sensación de igualdad entre la sociedad y no crear cismas políticos o sociales.

lunes, octubre 23, 2006

Acerca de los comentaristas anónimos


Para que toda democracia que se precie de ser tal funcione, el aspecto participativo debe ser no solo tenido en cuenta, sino acatado y practicado; ésta premisa es algo básico para la correcta interpelación entre los actores comunicativos y comunicantes. Tanto es así, que si no se conocen los lectores retroalimentadores -Por ejemplo- se torna preocupante, ya que indica la ausencia del criterio adecuado para defender sus estamentos y argumentos ante los demás, pero es mucho mas grave si el susodicho arremete lanza en ristre contra el comunicador -En este caso mi blog y yo- con palabras desobligantes. Es en este punto en donde no se opina, sino que se ataca sin fundamento, escudado tras el mote del anonimato.

Bastante cobarde aquél que ataca desde la oscuridad, pues no tiene cojones para enfrentar sus miedos de cerca.

Por estas razones promuevo la plena identificación, porque de otra parte, será cómplice del miedo y la censura que tanto ha aquejado el gremio periodístico y a la sociedad en general, que son manejados por el miedo que les inducen sus gobernantes mal escogidos... o por las dictaduras de facto que inducen al silencio so pena de acusaciónes y cargos "terroristas"... No mas de eso, por favor. Basta de apoyar a las injusticias con el silencio cómplice. Yo pongo la cara. Yo no tengo miedo. Yo estoy convencido de mi deber de opinar, gustele a quien le guste y como periodista, así será siempre. Por la democracia, si no perfecta, al menos justa.